Facebook Twitter LinkedIn

CORE

Los paros armados de las Autodefensas Gaitanistas *

Ángela Olaya

16/mayo/2022

El último paro armado muestra que este grupo paramilitar se ha expandido y ha ganado poderío en varios territorios. Hay que ponerle cuidado.

Una estrategia recurrente

Las Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC) decretaron paro armado del 5 al 8 de mayo en todos los lugares donde tienen injerencia, como respuesta a la extradición a Estados Unidos de uno de sus máximos jefes Dairo Antonio Úsuga David, alias “Otoniel”. No es la primera vez que las AGC se valen de los paros armados para mostrar su poder territorial y demostrar que están lejos de ser erradicados. En 2012 realizaron uno como respuesta a la muerte de Juan de Dios Úsuga David, alias “Giovanny” y en 2016 hicieron otro para conmemorar la muerte de Francisco José Morelo Peñate, alias el “Negro Sarley”. Resulta llamativo que la captura de Daniel Rendón alias “Don Mario” 2009, uno de los fundadores de las AGC y su posterior extradición a Estados Unidos en 2018 no provocara la misma reacción por parte de este grupo armado. En este escrito me concentraré en comparar el paro de 2012 con el que se vivió este año a raíz de la extradición de “Otoniel”, pues los dos fueron reacciones inmediatas a medidas tomadas contra sus principales líderes.

Las similitudes

Ambos paros atemorizaron a la población civil, mostraron el poderío de las AGC y su capacidad de control, pese a ser subestimados por las autoridades. La principal similitud consiste en las formas de violencia empleadas por este grupo armado. En 2012, las AGC ordenaron paralizar el comercio y el transporte a través de panfletos, llamadas y visitas a locales comerciales. Las bananeras suspendieron sus operaciones, las actividades escolares fueron suspendidas, los bancos cerraron sus puertas y el comercio se detuvo por completo. Este año ocurrió exactamente lo mismo: los cierres y bloqueos se tomaron los municipios afectados y los habitantes permanecieron encerrados por miedo a ser asesinados. La segunda similitud consistió en usar la misma excusa para justificar los paros armados: la percepción de un trato injusto hacia sus líderes:

• En el caso de alias Giovanny, el grupo armado declaró que fue capturado vivo y ejecutado delante de sus hijos, familiares y demás personas que se encontraban en el lugar, sin tener la posibilidad de acudir a la justicia colombiana.

• En el caso de Otoniel, criticaron su “apresurada extradición” y la falta de respeto a las audiencias de la Justicia Especial para la Paz, donde Otoniel reveló que las AGC tenían alianzas con políticos, miembros de la Fuerza Pública e incluso con la Fiscalía.

Las diferencias

Hay varias diferencias importantes entre el paro de 2012 y el de este año.

En primer lugar, actualmente las AGC tienen una mayor presencia geográfica que hace diez años. Por ejemplo, en 2012 varios medios y organizaciones señalaron que el paro había interrumpido las actividades en 26 municipios pertenecientes a seis departamentos: Antioquia, Magdalena, Córdoba, Sucre, la mojaba bolivarense, el Darién y el sur Chocoano. En contraste, el paro armado de 2022 afectó a más de 170 municipios en once departamentos del país: Atlántico, Cúcuta, Montes de María, el sur de Bolívar y el Magdalena Medio fueron los lugares que no se vieron afectados en 2012, pero sí en 2022. La expansión territorial se explica porque las AGC han ganado disputas por el control territorial en zonas como el bajo Atrato en Chocó, el Bajo Cauca y el Sur de Bolívar.

Además, han logrado llegar a otras zonas sin disputas valiéndose del control social. Este es el caso de Montes de María, en donde se han ganado la confianza de varias comunidades a las que han provisto de servicios y han llevado empleo. Adicionalmente, en muchas de esas zonas, las AGC han subcontratado criminales locales que comunican sus órdenes y las hacen cumplir en los territorios donde tienen influencia. Otra diferencia importante: mientras que en 2012 las fechas del paro fueron comunicadas con claridad y cumplidas a cabalidad, este año el paro se extendió uno o dos días más en varios municipios, lo cual causó confusión entre los habitantes. Esto podría explicarse por los desafíos que implica comunicar la información a través de personas ajenas a las AGC.

Elecciones y redes sociales

Probablemente las diferencias más notorias entre los dos paros se deben a que el de este año se llevó a cabo en época electoral y a que las redes sociales tienen hoy una importancia que no tenían en 2012. En zonas como el sur de Bolívar, miembros de las AGC les han dicho a los habitantes que si votan por Gustavo Petro serán expulsados del territorio. También ha circulado un audio por WhatsApp en el que supuestamente la madre de alias Siopa, uno de los miembros del Estado Mayor de las AGC, asegura que su hijo pide que voten por el Pacto Histórico porque eso “los beneficiaría”. La autenticidad del audio no ha sido comprobada.

Esta sería la primera vez que las AGC muestran interés en las presidenciales y revelan sus preferencias, pues hasta ahora solo se habían pronunciado sobre las elecciones locales. También es la primera vez que hacen uso de las redes sociales para comunicarse con la población, lo cual corrobora que estas han cobrado mucha importancia en los últimos años. Las diferencias entre los dos paros ponen en evidencia que muchas cosas han cambiado desde el 2012. La más preocupante es, sin duda, la expansión de las AGC, un fenómeno al que las autoridades deberían prestar más atención.

*Texto originalmente publicado en Razón Pública

Comentarios:

No hay comentarios.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

SUSCRÍBETE Y RECIBE NUESTRAS NOTICIAS

Declara conocer y acepta nuestra POLÍTICA DE TRATAMIENTO DE DATOS.