
Foto: Luis Robayo / AFP
Kyle Johnson
Marzo 2026
Las revelaciones de la Revista Semana y la Fiscalía General de la Nación señalan que la Segunda Marquetalia estuvo detrás del magnicidio del senador Miguel Uribe en junio de 2025. Según la entidad de justicia, este grupo armado contrató a una red de crimen urbano de Bogotá, la cual se encargó de llevar a cabo el asesinato de Uribe.
Las reacciones políticas y públicas no dieron espera. Muchas voces han argumentado que debido a la paz total y a la mesa de negociación con este grupo armado, pudo realizar este ataque, lo que refleja el fracaso de esta política y que es otra muestra de que solamente ha logrado fortalecer a los grupos armados organizados y el crimen organizado. Tan así que un columnista tituló su texto “La paz total mató a Miguel Uribe”.
El gobierno respondió diciendo que no tiene negociaciones con la Segunda Marquetalia y que este grupo armado se alejó del proceso de negociación en noviembre de 2024. Agrega que no ha habido ningún cese bilateral en este proceso desde que empezó en junio de 2024.
Pero esta discusión requiere mayor profundización y claridad. En particular, porque la relación entre el grupo armado, la negociación y el magnicidio no es clara ni directa; existen vacíos importantes en la información de la Fiscalía y la Segunda Marquetalia no se ha fortalecido significativamente durante el gobierno de Petro.
Para entender mejor el papel de este grupo armado en el asesinato de Miguel Uribe y el posible rol de la paz total, es importante hacer un recuento de su corta historia.
Este grupo fue creado en 2018 en Venezuela, aunque hizo su aparición pública hasta agosto de 2019. Poco después de este momento, ya tenía unidades propias en Caquetá, Catatumbo, Meta, Cesar y La Guajira. Sin embargo, entre ese año y 2022, creció mayoritariamente por la adhesión de otras estructuras armadas preexistentes: Comandos de la Frontera que en esa época operaba principalmente en Putumayo; los Frentes Oliver Sinisterra e Iván Ríos, y el Bloque Occidental Alfonso Cano en Nariño; el Frente Acacio Medina entre Vichada, Guainía y Venezuela; y el Frente 18 en Antioquia. Luego creó otro frente propio, el Diomer Cortés, en Argelia, Cauca, en 2021.
Es importante señalar que la adhesión de diferentes grupos armados preexistentes al “proyecto” de la Segunda Marquetalia no significaba que ya todos estos constituyeran un solo grupo armado. En realidad, lo que ya existía al comienzo del gobierno de Petro era un proyecto sombrilla con tres alas internas que se coordinaban poco entre sí: una primera ala Farc-EP, como se autodenominaba, liderada por Iván Márquez — el responsable del asesinato de Miguel Turbay — que ya incluía muy pocos frentes: la columna móvil Teófilo Forero en Caquetá y Huila; el Acacio Medina en Vichada, Guainía y Venezuela; y el Frente 53 en Meta. Existía otra ala de los Comandos de la Frontera en Putumayo y Caquetá y otra llamada la Coordinadora Guerrillera del Pacífico (CGP) entre Nariño y Cauca. Estas tres alas operaban independientemente entre sí, aunque hicieron algunas reuniones para tratar de fortalecer su unión interna.
Durante los primeros dos años del gobierno de Petro, cada ala vivía sus propias dinámicas de fortalecimiento y debilitamiento. El ala Farc-EP de Márquez se debilitó significativamente: perdió unidades en Catatumbo, Meta, Cesar y Antioquia. En los primeros tres, las que operaban ahí dejaron de existir y, en el último, el Frente 18 cambió de bando (como hizo de nuevo en octubre del año pasado). Todo esto después de las muertes de Jesús Santrich, Romaña y El Paisa en 2021 en Venezuela. Solo creó una unidad muy pequeña, el Frente 12, en Barrancabermeja, la cual intentó fortalecer con apoyo desde Venezuela, pero no lo logró.
Las dos otras alas sí se fueron expandiendo y fortaleciendo entre 2022 y finales de 2024: Comandos de la Frontera empezó a consolidar su injerencia en Putumayo, Caquetá, Amazonas y en Piamonte, en Cauca. La CGP, en Nariño, se expandió hacia los municipios de Ricaurte y la subregión de Abades, en una alianza con los Comuneros del Sur y las Autodefensas Unidas de Nariño para enfrentar al EMC en el departamento. El Diomer Cortés ganó terreno en Argelia y Balboa, Cauca.
En junio de 2024, empezaron las negociaciones con la Segunda Marquetalia, en las que participaban las tres alas. Pero fue en noviembre de ese año que Iván Márquez envió una carta en la que anunciaba que Walter Aldana ya no representaba al grupo, lo cual, en efecto, llevó a una “ruptura” interna. El ala Farc-EP se levantó de la mesa, pero las otras dos siguieron ahí. Los intentos de unificación fracasaron y lo que hoy en día se llama la Segunda Marquetalia – que está conformada únicamente por el ala “Farc-EP” – quedó fuera de la mesa de paz, mientras la recién nombrada Coordinadora Nacional – Ejército Bolivariano (CN-EB), que agrupa las otras dos alas, ha seguido negociando.
Desde este “rompimiento”, la Segunda Marquetalia liderada por ‘Márquez’ no se ha fortalecido dentro de Colombia. Recientemente, la columna móvil Teófilo Forero ha hecho una contraofensiva en la región del Pato, en Caquetá, después de haber perdido terreno allá previamente; el Acacio Medina sigue operando donde siempre, con un poco de mayor injerencia en Vichada, pero está principalmente dentro de Venezuela; y en La Guajira, a veces el grupo pasa del lado venezolano a hacer pequeñas acciones. Una posible unidad del grupo en Meta — el Frente Iván Merchán — en un video reciente anunció que se adhirió a la CN-EB, aunque esto no ha sido confirmado aún.
Toda esta historia breve de este proyecto disidente es fundamental para analizar el posible papel de la paz total en las operaciones de la Segunda Marquetalia, incluso el asesinato de Miguel Uribe.
Algunas voces han dicho que debido a la paz total, la Segunda Marquetalia se fortaleció y pudo llevar a cabo una acción armada de tal magnitud como un magnicidio. Esto, sin embargo, no es tan cierto: aunque en general los grupos armados organizados se han fortalecido durante el gobierno de Petro, la Segunda Marquetalia no es uno de ellos.
Por ejemplo, en los primeros seis meses del 2023, hubo un cese al fuego anunciado por el gobierno con este y otros grupos, pero no coincidió con el fortalecimiento del ala Farc-EP: es más, en este momento, ya se estaba debilitando. Adicionalmente, desde junio de 2024, cuando empezaron las negociaciones formalmente, no ha habido un cese bilateral para “aprovechar”.
Adicionalmente, cuando se planeó y se llevó a cabo el asesinato de Miguel Uribe, la Segunda Marquetalia ya no hacía parte de la mesa. El ‘Zarco Aldinever’, que había estado en el proceso de negociación, ya estaba operando de nuevo desde Venezuela. Según información recogida en terreno por la Fundación Core, El Zarco sí fue asesinado en Apure por el ELN en agosto de 2025 y fue reemplazado por alias Gerson.
Hay otro hecho importante, según las versiones de la Fiscalía, en el caso del asesinato de Miguel Uribe. La Segunda Marquetalia contrató una red pequeña de crimen organizado para que se realizara el magnicidio; no lo llevó a cabo directamente. Esto no necesariamente representa ni un fortalecimiento ni un debilitamiento del grupo, sino una adaptación que todos los grupos armados organizados en Colombia hoy en día han hecho: tercerizar. Por ejemplo, el ELN lo hace en el Magdalena Medio; el EMC en Cali y Cauca; el autodenominado EGC lo ha hecho en Antioquia, Buenaventura y Atlántico (aunque hoy en día lo hace cada vez menos).
Esta tercerización de grupos criminales pequeños por parte de grupos armados organizados ha sido un reto para este gobierno y lo será para el próximo. Tiene implicaciones para las políticas criminales, de seguridad, de paz y de fortalecimiento de la justicia. No es un tema menor, pues en efecto extiende geográficamente el poder que pueden ejercer los grupos armados y organizaciones criminales.
Finalmente, dentro de todo lo anunciado sobre el papel de la Segunda Marquetalia por la Fiscalía General de la Nación, quedan dudas todavía. En primer lugar, es que el Zarco Aldinever estaría vivo, porque no hay cadáver que confirme su muerte. Esto es cierto, pero el Estado colombiano debería tener la capacidad de inteligencia para saber si en efecto fue asesinado o no.
En segundo lugar, y quizá más importante, son los motivos de la Segunda Marquetalia para pagar y ordenar el magnicidio. La Fiscalía ha dicho que el grupo quería “desestabilizar la democracia” y “generar un impacto sobre la democracia y los procesos políticos del país”. Sin embargo, no está claro por qué el grupo optó por ordenar el asesinato de Uribe Turbay para lograrlo, en vez de otra acción armada. Y ¿por qué Miguel Uribe? Su papel como senador y precandidato presidencial no convence mucho para explicar este punto.
El caso del asesinato de Miguel Uribe y el papel de la Segunda Marquetalia reflejan dos retos que el siguiente gobierno tendrá que enfrentar. En primer lugar, son los grupos armados organizados que usan Venezuela como refugio y centro de operaciones. Aunque la dinámica allá ha mostrado algunas señales específicas de cambio con la intervención de Estados Unidos, cuál será la realidad del vecino país a futuro no está nada claro.
En segundo lugar, es la tercerización de organizaciones criminales pequeñas por parte de grupos armados organizados en varias zonas del país. Requerirá mejoras en diferentes políticas públicas, como las previamente mencionadas, lo que, de no hacerse, correría el riesgo de otras acciones de violencia de gran impacto ordenadas por los actores armados e implementadas por redes criminales locales.
Publicado originalmente en La Silla Vacía el 28 de marzo de 2026
Comentarios: